
Mis queridos creyentes,
les pido me disculpen por la falta de actividad en el blog, pero pasaba por un momento muy difícil y no tenía ganas de nada.
Hoy, después de un período considerable de tiempo, me doy cuenta de que yo no soy un ser amargado. He vuelto al camino de la fe y la esperanza. Recupero la alegría y la emoción de vivir.
El salvador rayo de luz que iluminó mi camino de vuelta a la vida alegre y esperanzada que solía llevar vino de donde menos lo esperaba. Fui a comer a casa de un muy querido amigo, y ya que no había lugar para estacionarme adentro, tuve que dejar el coche en la calle. Comimos muy tranquilos (sopa de papa, cecina y ensalada), y justo después de terminar, alguien toca a la puerta. Era un polícia que preguntaba si el Accord azul era de alguien de ahí, a lo que yo respondí que si, en efecto, era mi coche. El oficial me dijo que había dejado la ventana abierta. Salí de la casa angustiado a ver si algo faltaba, y me sorprendí al darme cuenta que todo estaba en su lugar; mi cigarros, mi computadora, mi chamarra, mi bufanda y mi dinero estaban intactos. El coche pudo haber sido robado sin ningún problema, en cambio, un hombre honrado hizo bien su trabajo.
Este gesto de honradez me recordó porque creo en el hombre. La acción de un policía comprometido con su deber y amigo de las buenas costumbres, sirvió de pastor para que una oveja descarreada regresará al buen camino tras haberse perdido estúpidamente.
SALUDOS
P.D. Qué tal que ya hasta llueven camiones de basura en el D.F. JA JA JA

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