
Mis queridos creyentes,
los chilangos, tristemente, nos hemos acostumbrado a vivir bajo un cielo nublado, agobiado por lluvias de secuestro y vientos de crímen, inclusive, en últimas fechas, azotados por un cambio climático terrible.
En las últimas semanas no hemos sabido de un cielo despejado, no hemos podido ver el sol, y me parece que si estas condiciones climáticas las traspolamos a la vida íntima del chilango encontraremos que el frío, la lluvia y la influenza no están sólo en el medio externo, sino que también son la principal complicación individual de éste personaje nacional.
El chilango es personaje único, el cual determina su condición después de a;os de vivir en una ciudad tan caótica como lo es la nuestra. El chilango es una persona luchona, que hecha lamina y que sabe resolver problemas al instante, pero también es una persona floja, a la que le gustan las cosas fáciles y en muchas ocasiones mal hechas. Hay muchos chilangos que son, en toda la extención de la palabra, unos DELINCUENTES.
Puede ser que mi propuesta sea que un entorno tan apático como lo es el del Distrito Federal condicione a algunos hermanos chilangos a ser vástagos de la delincuencia, pero es verdad que no se puede cargar toda la reponsabilidad al ambiente, por lo que yo propongo: criticar, criticar y criticar. Es sólo a través de la crítica que se puede llegar a mejorar, ya que si conocemos nuestras virtudes y desvirtudes, podremos provocar un cambio positivo en nuestro entorno. Es por medio de la crítica que podemos procurar un estado de esperanza (aunque normalmente la crítica ocasione muchas molestias) que nos motive a cambiar por completo el mundo, un estado ya nunca más nublado, en el cual todos los días podamos decir: salió el sol.
Apreciados creyentes, es por días soleados y despejados (como el precioso día de hoy, que por cierto, es el primer día valioso que se presenta en un muy largo período de tiempo) que debemos vivir el día a día, ya que son éstos momentos los que darán pié a un cambio positivo.
SALUDOS

Insisto en que me gustan tus fotografías (quizás seas un cineasta en el futuro, quién sabe). Y creo que en el caos chilango hay cierta mística, belleza. Todo depende de una óptica adecuada y, como diría Monsiváis, "postapocalíptica".
ResponderEliminarCiao. Víctor Gómez. Ave Nietzsche.